Por.elfarord.com,Santo Domingo.-Cientos de personas se congregaron el domingo en una iglesia cerca de la capital de Haití para el funeral de cuatro de las 47 personas que murieron en un reciente ataque de pandillas tan brutal que conmocionó a un país que ha luchado durante mucho tiempo contra la violencia.
Los dolientes se secaron las lágrimas, alzaron las manos y gritaron al llegar los ataúdes a la iglesia de la comunidad agrícola de Kenscoff.
«Agradecemos a todos los que vinieron en solidaridad con las familias que fallecieron y con quienes perdieron a sus seres queridos», dijo el pastor Jean Robert Dorlus. «Dios les abrirá un espacio para recibirlos».
El 23 de agosto, hombres armados atacaron Kenscoff, matando al menos a 47 personas y secuestrando a más de 50 en plena noche. Fue uno de los mayores secuestros masivos ocurridos en Haití en los últimos años, y los sobrevivientes han organizado protestas y culpado a la policía por no haber evitado el ataque, que desbarató la creencia de que la seguridad en el conflictivo país caribeño estaba mejorando.
Dentro de la iglesia, la gente se mecía al ritmo de la música góspel. Algunos gemían mientras sus hombros se sacudían. La iglesia estaba tan llena que decenas de personas tuvieron que quedarse afuera, mirando por las ventanas, para rendir homenaje a los difuntos: una madre, un padre y su hijo, y un hombre de 70 años cuyo cuerpo había sido quemado por los pandilleros.