El Faro RD

Veinticuatro años formando el futuro del Ministerio Público dominicano



Por Dante Castillo Medina

Procurador General de Corte de Apelación
Miembro del Consejo Académico de la Escuela Nacional del Ministerio Público

Hace veinticuatro años nació una institución destinada a cambiar para siempre la forma de concebir la formación de quienes tienen la responsabilidad constitucional de investigar los delitos, ejercer la acción penal pública y proteger los derechos de las víctimas. El Instituto de Educación Superior Escuela Nacional del Ministerio Público (IES-ENMP) surgió con la visión de garantizar que los profesionales del derecho que ejercían como miembros del Ministerio Público, así como quienes aspiraran a formar parte de ese importante eslabón del sistema de justicia, contaran con una sólida base académica que les permitiera desempeñar sus funciones con independencia, objetividad y estabilidad, dentro del sistema de carrera.

Su creación representó uno de los avances más significativos derivados del proceso de modernización del sistema de justicia y del fortalecimiento del ejercicio objetivo de los representantes de la sociedad. Desde entonces, la formación dejó de ser una actividad complementaria para convertirse en un eje estratégico del desarrollo institucional. La profesionalización del Ministerio Público pasó a descansar sobre un modelo académico orientado a garantizar que el ingreso, la permanencia y el desarrollo profesional respondieran a criterios de mérito, capacidad y formación especializada.

A lo largo de estos veinticuatro años, la Escuela ha sido mucho más que un centro de capacitación. Se ha consolidado como un verdadero espacio de construcción institucional, donde convergen la teoría jurídica, la práctica procesal, la investigación científica y los valores que deben caracterizar el ejercicio de la función fiscal. En sus aulas se forman no solo conocimientos, sino también el criterio jurídico, la objetividad, la independencia técnica y el compromiso con la Constitución y el Estado social y democrático de derecho.

Durante este proceso fue necesario establecer programas estratégicos para fortalecer la formación institucional. Así surgieron, por una parte, el Programa Inicial de Formación (PIF) y, por otra, el Programa Extraordinario de Formación (PEF). El primero, con una duración de un año, fue concebido para quienes ingresaban mediante concurso y comenzaban la carrera en el primer nivel, como fiscalizadores. El segundo consistió en un programa acelerado dirigido a quienes habíamos ingresado a la función mediante decreto presidencial, debiendo completar el proceso formativo en tres meses como condición sine qua non para incorporarnos formalmente a la carrera del Ministerio Público.



El Programa Inicial de Formación (PIF) para Aspirantes a Fiscalizador quedó estandarizado como el modelo académico obligatorio para todo profesional del derecho que aspire a ingresar al Ministerio Público. Para ello, los aspirantes deben participar en un concurso organizado por la Escuela y, una vez aprobada esa etapa, cursar un programa de formación de once meses antes de incorporarse al primer nivel de la carrera. Este proceso garantiza una preparación integral en áreas esenciales como Derecho Constitucional, Derecho Penal, Derecho Procesal Penal, litigación oral, investigación criminal, criminalística, ciencias forenses, derechos humanos, atención a víctimas, ética pública y las competencias necesarias para enfrentar los desafíos de la persecución penal contemporánea.

Sin embargo, el verdadero impacto de la Escuela trasciende el proceso de ingreso. La formación continua constituye hoy uno de sus principales pilares. La constante evolución del ordenamiento jurídico, la incorporación de nuevas tecnologías, la aparición de fenómenos criminales cada vez más complejos y la necesidad de fortalecer permanentemente las competencias de fiscalizadores, fiscales, procuradores generales de corte y del personal técnico hacen indispensable un proceso continuo de actualización profesional. El Instituto de Educación Superior Escuela Nacional del Ministerio Público (IES-ENMP) ha respondido a estas necesidades mediante diplomados, especialidades, programas de educación continua, seminarios, investigaciones, publicaciones y espacios de intercambio académico con instituciones nacionales e internacionales.

La dirección académica de la institución descansa en un Consejo Académico cuya integración responde a un modelo plural previsto en la Ley Orgánica del Ministerio Público. Este órgano reúne representantes del Ministerio Público, de la academia, del ejercicio profesional del derecho y de la sociedad civil, bajo la presidencia de la Procuradora General de la República, magistrada Yeni Berenice Reynoso Gómez, con el propósito de definir las políticas académicas, aprobar los programas de formación, orientar las investigaciones y fortalecer la calidad educativa de la Escuela. Este diseño institucional refleja una visión participativa que favorece la excelencia académica y la mejora continua del sistema de formación.

Como integrante del actual Consejo Académico, he podido constatar el elevado nivel de compromiso de sus miembros con el fortalecimiento institucional de la Escuela. Las deliberaciones del Consejo han estado orientadas a garantizar una oferta académica pertinente, moderna y alineada con las necesidades reales del Ministerio Público, promoviendo la actualización permanente de los programas de estudio y el fortalecimiento de la investigación jurídica.

Especial mención merece la gestión de la rectora, Marien Montero Beard, designada por el Consejo Superior del Ministerio Público en el año 2020. Su trayectoria profesional, vinculada durante más de dos décadas a los procesos de reforma y modernización del sistema de justicia, le ha permitido imprimir una visión estratégica a la institución, orientada al fortalecimiento académico, la innovación y la internacionalización de la Escuela.

Durante su gestión, que supera los cinco años, se ha impulsado el fortalecimiento del Instituto de Educación Superior Escuela Nacional del Ministerio Público (IES-ENMP), promoviendo una oferta académica de mayor calidad, el desarrollo de investigaciones jurídicas, la publicación de artículos científicos y ensayos especializados, la realización de competencias académicas y el establecimiento de alianzas con universidades y organismos nacionales e internacionales. Asimismo, se ha fomentado la incorporación de metodologías activas de enseñanza, el uso de herramientas tecnológicas y la reflexión sobre los nuevos desafíos que enfrenta la función constitucional del Ministerio Público, particularmente en materias como inteligencia artificial, transformación digital, evidencia electrónica, derechos fundamentales, criminalidad organizada y persecución penal estratégica.

La proyección internacional alcanzada por la Escuela constituye otro de sus mayores logros. Su participación en redes académicas, programas de cooperación y actividades de intercambio con instituciones de Iberoamérica ha fortalecido la formación de los fiscales dominicanos y ha posicionado al IES-ENMP como un referente regional en materia de capacitación especializada del Ministerio Público. Ese reconocimiento quedó evidenciado con la elección de la República Dominicana, por parte de la XXIX Asamblea General de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (AIAMP), para dirigir, por segundo período consecutivo y a través de la Escuela, el Instituto de Formación de esa organización regional, lo que debe llenar de orgullo a todos los miembros del Ministerio Público dominicano.

A pesar de los importantes avances alcanzados, los desafíos continúan creciendo. La inteligencia artificial, la cibercriminalidad, la criminalidad económica, el crimen organizado transnacional, la evidencia digital, la cooperación jurídica internacional y las nuevas formas de investigación penal exigen fiscales cada vez mejor preparados, con una sólida formación ética y una permanente actualización científica.

Durante 24 años la Escuela Nacional del Ministerio Público ha demostrado que la calidad de la justicia comienza con la calidad de la formación de quienes la administran. Ese ha sido su mayor legado durante estos primeros veinticuatro años y, sin duda, será también el fundamento de los nuevos desafíos que habrá de afrontar en el futuro.

Fortalecer la Escuela Nacional del Ministerio Público es fortalecer el Estado de derecho. Invertir en la formación de los fiscales es invertir en una justicia más independiente, más eficiente y cercana a la ciudadanía. Esa ha sido la misión de la ENMP durante casi un cuarto de siglo y esa debe seguir siendo la ruta que guíe su desarrollo en los años por venir.

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