En esa última palabra de Jesús en la cruz, "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu", fundamenta en la doctrina de la confianza absoluta en la providencia divina, la religiosa indicó que en contextos marcados por pobreza, desigualdad o violencia, abusos, injusticias, falta de identidad, ese mensaje invita a no caer en la desesperanza.

hermana Lourdes Martínez Arcángel. Foto Olga De La Cruz
POR.ELFARORD.COM SANTO DOMINBGO.-En una sociedad donde las principales causas de muertes son originadas por conflictos sociales, delincuencia, accidentes de tránsito, suicidios y violencia de género, la Arquidiócesis de Santo Domingo llamó a practicar la “empatía” como “antídoto o solución” a fin de evitar la violencia y prevenir muertes. En ese orden, la entidad religiosa llamó a depositar la confianza en las manos de Dios ante las crisis de desesperación, personales y sociales, provocados por la falta de amabilidad que hiere emocionalmente a las personas.
"La amabilidad implica decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan. Evitando aquellas que entristecen, humillan, que irritan y desprecian. Estas actitudes ayudarían a bajar el nivel de irritabilidad explosiva que permea nuestra sociedad y reduciría el alto número de suicidio y homicidio", dice la séptima palabra del sermón, a cargo de la hermana Lourdes Martínez Arcángel.
En esa última palabra de Jesús en la cruz, "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu", fundamenta en la doctrina de la confianza absoluta en la providencia divina, la religiosa indicó que en contextos marcados por pobreza, desigualdad o violencia, abusos, injusticias, falta de identidad, ese mensaje invita a no caer en la desesperanza.
"Es un llamado a creer que Dios sigue actuando en nuestro pueblo, en la historia, incluso cuando todo parece perdido. Es una confianza activa, no pasiva. Apostamos por una confianza que impulse un accionar con firmeza, que lleve a decir un no rotundo a las corrientes culturales e ideologías que atentan destruir los valores éticos y morales en nuestra sociedad, de manera especial en las familias y promoviendo una educación poco consistente y alejada de la realidad dominicana. Es una educación importada", dijo.
Señaló, además, que dentro de las crisis sociales está aquella provocada por la música de contenido explícito. "Este tipo de música incita a los excesos: al uso de sustancias prohibidas, al sexo desenfrenado, infidelidades, ruptura familiar, ya que muchas de estas propuestas musicales urbanas son de contenidos obscenos y vulgares", denunció.