Un recuento de los emotivos mensajes de doña Melba a su única hija.

Melba Grullón, Alexandra Grullón y Eduardo Guarionex Estrella
ELFARORD.COM SANTO DOMINGO.- Cada 8 de mes, una madre le escribe a su hija.Desde el 8 de abril de 2025, cuando el colapso del Jet Set le arrebató a Alexandra, su única hija, Melba Segura de Grullón ha dedicado profundos mensajes a su "pequeña Ale" que conmueven.
8 de mayo de 2025
Un mes después de la tragedia, escribió:
“Gracias por tu llamada, por tu abrazo, tus oraciones, tus flores, tus lágrimas. Están todas en mi corazón guardadas junto a la triste alegría de saber que mi Alexandra está en la gloria…”.
Y añadió:
“Lo más importante, junto al Padre Nuestro”.
25 de mayo de 2025 (Día de las Madres)
Ese día, el recuerdo se volvió cotidiano, familiar, cercano.
“Antes vivías con nosotras… y ahora, vives dentro de nosotras”.
Recordó cómo su hija organizaba cada celebración, cada detalle, cada encuentro:
“Hacías lo imposible para que nunca nos enteráramos de los preparativos…”.
Y aun sin ella, decidió continuar:
“Como siempre… todo está arreglado y en tu nombre todo seguirá así”.
8 de junio de 2025
Dos meses después, entre aniversarios y recuerdos, escribió:
“En estos momentos, en que siento muy cerca la presencia de Dios… más que nunca mi vida es servir… porque las propias no me alcanzan”.
Ese mismo día, dejó una promesa: crear algo en su nombre para otros. El Fondo de Becas Alexandra Grullón que beneficia a jóvenes dominicanos.
8 de agosto de 2025
El tiempo avanzaba, pero no el vacío.
“Y avanza el tiempo… el vacío que sentimos tus amigos y familiares se hace cada vez más inmenso, mi hija”.
En medio de ese dolor, guardaba pequeños gestos:
“¿Recuerdas aquellos aretes que tanto deseabas?… aquí estarán como un símbolo de que fuimos, somos y seremos una”.
8 de septiembre de 2025
Las fechas comenzaron a pesar más:
“Qué desolador ha sido… ver pasar tu primer aniversario de bodas, tu cumpleaños y mi cumpleaños sin ti, físicamente”.
Aun así, encontró una forma de seguir: “Tu energía y tus deseos de hacer el bien se hacen realidad”.
8 de octubre de 2025
El compromiso seguía presente: “Tocar vidas, como nos enseñaste”.
Pero también la certeza: “No hay olvido posible, mi pequeña”.
8 de noviembre de 2025
La ausencia se volvió compañía:
“Cómo pensar que estoy sola, cuando siempre estás presente junto a mí en todos los lugares todo el tiempo”.
En lo cotidiano, en los detalles, en la rutina: “Amanece y cada día, agradezco a Dios… por tus 26 años conmigo”.
8 de diciembre de 2025
Ese mes, sus palabras fueron más crudas:
“He conocido sus garras en mi corazón… su pesadez, su vacío… su silencio al amanecer y durante las largas noches sin dormir”.
Y resumió el año así: “Para mí, un antes y un después”.
8 de enero de 2026
Desde la fe, volvió a nombrarla:
“Te los entrego para que los cuides… ahora que están bajo tu eterno manto celestial”.
Y en una posdata, dejó una imagen íntima: “Tu arbolito casi tintineaba cuando pasábamos cerca de él… reímos y lloramos”.
8 de febrero de 2026
El dolor tomó otra forma, más amplia:
“No encuentro otra forma de comparar el dolor… que no sea decir: fue el holocausto del Jet Set”.
Y agregó: “El recuerdo con abundancia de amor… hace ambas cosas eternas”.
8 de marzo de 2026
Casi un año después, escribió: “Hace casi un año… me alcanzó el dolor infinito de la madre que ve truncar la vida de una hija”.
Y lo resumió en una frase:
"Así, me mantengo sintiendo como que estoy respirando aire prestado, que la luz no me llega al fondo del ojo y que camino por un suelo que no me sostiene, pues lo que me sostiene es la Fe en el Creador, que no nos abandona".