ELFARORD.COM SANTO DOMINGO._Cada 5 de abril, la República Dominicana conmemora el Día Nacional del Periodista, recordando la valentía de José Núñez de Cáceres y su Telégrafo Constitucional de 1821. Es una fecha consagrada por las leyes 5807 y 10-91 para honrar la búsqueda de la verdad. Sin embargo, en Santo Domingo Este (SDE), esta efeméride nos encuentra en una encrucijada, entre el orgullo por un pasado de crecimiento periodístico y un presente marcado por la persecución de la verdad desde el poder municipal.
Hablar de comunicación en SDE obliga a citar a Robert Vargas. Pionero indiscutible, no solo fundó Ciudad Oriental, sino que enseñó a todo un municipio que lo digital era la nueva frontera de la libertad. Con su estilo agudo y su cámara siempre lista, democratizó la información local y obligó a los poderosos a rendir cuentas cuando los medios tradicionales ni siquiera miraban hacia este lado del río. Su medio fue, y sigue siendo, la escuela de la cual bebieron muchos de los comunicadores que hoy enfrentan las presiones del presente.
Ese fortalecimiento del tejido comunicacional local tuvo como aliado al fenecido exalcalde Juan de los Santos (Juancito). A diferencia de las visiones cortoplacistas, entendió que un municipio moderno necesitaba una prensa local fuerte, crítica y profesional. Bajo su gestión se fomentó el respeto al comunicador de SDE, reconociendo que mientras más ojos fiscalizadores tuviera la ciudad, más eficiente sería su administración. Su legado dejó claro que la publicidad oficial no debe ser un bozal, sino una herramienta para que el munícipe se entere de lo que hace su ayuntamiento a través de los medios que consume en su propio barrio.
Lamentablemente, esa visión de respeto parece haber quedado en el pasado. La gestión actual ha sustituido la apertura por la barrera y el diálogo por el tribunal. En este 2026, los comunicadores de SDE enfrentan trabas que atentan contra su esencia. El uso de demandas judiciales contra quienes cuestionan la transparencia, como la ejecución presupuestaria o la compra de equipos, busca silenciar la crítica mediante el miedo. También se ha denunciado una política de “premio y castigo”, en la que se margina económicamente a los medios locales independientes mientras se invierten presupuestos millonarios en incubadoras de bots para distorsionar la realidad y proyectar una imagen que no coincide con la realidad de las calles del municipio. A pesar de los avances tecnológicos, obtener datos reales sobre el manejo de los desechos, contratos bajo la sombra y licitaciones poco transparentes sigue siendo una carrera de obstáculos para el periodista que busca la verdad detrás de la propaganda.
Estamos a favor de la publicidad institucional, pero no como un medio de chantaje. No me opongo a que los medios nacionales sean beneficiados con la publicidad local, sin embargo, rechazo que los medios de Santo Domingo Este languidezcan mientras se gastan fortunas en granjas de bots que operan en la sombra y que, como un enjambre de hormigas o un clan de hienas, pretenden acallar las verdades que los ciudadanos y los medios digitales denuncian a través de las redes sociales. Asimismo, nos oponemos firmemente a que el presupuesto de publicidad del ASDE sea utilizado para silenciar la verdad y construir un “dios de cera”.
En este mes del Periodista, el llamado a los comunicadores de Santo Domingo Este es a la perseverancia. La verdad tiene una fuerza propia que ninguna demanda ni ningún cerco publicitario puede detener. Más temprano que tarde, los comunicadores de Santo Domingo Este tendrán el protagonismo que merecen y la publicidad institucional estará mayoritariamente en manos de los hombres y mujeres que, con su cámara, pluma y voz, informan al mundo lo que pasa en Santo Domingo Este, municipio pionero en la comunicación digital.
