La resolución, impulsada por Estados Unidos y Panamá, fue aprobada con 12 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones, de China, Rusia y Pakistán.
El texto prorroga la autorización de esta fuerza, creada hace un año para sustituir a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), y mantiene el respaldo logístico y operativo de Naciones Unidas a través de la Oficina de Apoyo de la ONU en Haití (UNSOH).
Durante la sesión, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, defendió la renovación y destacó que la GSF cuenta ya con más de 1.500 efectivos sobre el terreno y que otros 4.000 están previstos para los próximos meses.
Waltz defendió un modelo que combina un mandato contra las pandillas con el apoyo logístico de la ONU y subrayó que el objetivo final es que los haitianos «tomen de nuevo el control» de su seguridad y su futuro.
China, que se abstuvo en la votación, expresó sus dudas sobre el recurso a una fuerza militar externa para combatir a las pandillas y advirtió de que «los medios militares por sí solos no pueden resolver la crisis» haitiana.