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Osiris de León advierte que códigos sísmicos son insuficientes si se ignora la respuesta dinámica del suelo blando

 


Por:elfarord.com.-El ingeniero geólogo y ambientalista Osiris de León advirtió este domingo que el terremoto ocurrido el pasado 24 de junio de 2026 en la extensa franja costera urbanizada del norte de Venezuela reabre un debate técnico esencial para la región del Caribe: diseñar estructuras bajo un reglamento sísmico puede ser inútil si se desconoce la verdadera respuesta dinámica del suelo donde se levantan.

A través de una rigurosa declaración técnica, De León explicó que el sismo venezolano vuelve a demostrar que la destrucción no depende únicamente de la magnitud del evento sísmico. 

"Los daños del terremoto están vinculados al espesor y rigidez de los sedimentos del emplazamiento, la calidad constructiva, las irregularidades de la estructura y la compatibilidad entre los períodos naturales del suelo y del edificio", argumentó el experto.

El especialista detalló que los suelos blandos, caracterizados por bajas velocidades de ondas sísmicas de corte y fuertes contrastes de impedancia, amplifican las ondas sísmicas. 

Esta amplificación multiplica las fuerzas horizontales sobre las edificaciones, superando la resistencia de muchas estructuras y provocando colapsos, muertes y pérdidas económicas devastadoras.

Evidencias globales: Turquía, Japón y Ecuador.

Para sustentar la urgencia de su llamado, el experto en geociencias y sismicidad regional citó reconocidos desastres sísmicos internacionales ocurridos en terrenos aluviales, arcillas blandas y arenas sueltas. 

Citó el caso de Turquía, país que actualizó su código en 2007 y 2018 tras el desastre sísmico ocurrido en Izmit en 1999, pero que aun así sufrió el colapso de decenas de miles de estructuras con los 2 terremotos de febrero de 2023. 

"La lección es clara: ningún código sustituye el conocimiento detallado de la respuesta sísmica local", enfatizó.

De igual forma, colocó como ejemplo el terremoto de Kobe, Japón, en 1995, con magnitud 7.3, donde el viaducto de la autopista Hanshin colapsó en un tramo de 650 metros a pesar de estar fuertemente reforzado en su estructura para resistir un terremoto de magnitud 8.3. 

"Japón posee una de las ingenierías sísmicas más avanzadas del mundo y, aun así, la respuesta del terreno superó las previsiones del diseño sismo -resistente", acotó. 

Mencionó, además el colapso del Hospital del IESS de Chone durante el terremoto de Ecuador 2016, donde los peritajes técnicos confirmaron que en el "diseño sismo - resistente" hubo subestimación crítica de los efectos de los suelos blandos.

Un cambio obligatorio de paradigma

Osiris de León alertó sobre la práctica común de muchos países donde los estudios geotécnicos rutinarios se limitan a medir la capacidad portante y los asentamientos del suelo de fundación, dejando los análisis dinámicos exclusivamente para presas, hospitales especializados y centrales eléctricas.

"Esa práctica debe cambiar de inmediato. El verdadero desafío consiste en pasar del simple cumplimiento reglamentario teórico a una ingeniería basada en la caracterización dinámica del terreno, la microzonificación sísmica y la interacción terremoto-suelo-estructura", puntualizó.

El experto concluyó recordando la inevitabilidad de los fenómenos naturales: "Los terremotos seguirán ocurriendo, y eso no va a cambiar; lo que sí puede cambiar es nuestra capacidad para comprender la respuesta sísmica del suelo y diseñar edificaciones capaces de responder con mayor resistencia y seguridad".

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