Por.ElfaroRD.Com Santo Domingo.-El periodista y presidente del Partido Nacional Duartiano (PND), Daniel Sánchez, advierte que a más de una década de la asignación ininterrumpida del 4% del PIB a la educación, el sistema dominicano enfrenta el reto de transformar una inyección masiva en resultados académicos reales.
Para el dirigente político, el verdadero talón de Aquiles no es la escasez de recursos. El problema es la persistencia de un andamiaje pedagógico decimonónico. Este sistema prioriza la repetición mecánica de la era industrial. Así, ignora por completo las exigencias del siglo actual y la disrupción tecnológica de la inteligencia artificial.
Entre 2013 y 2020 se canalizaron 25,000 millones de dólares. Esa masa de recursos equivalía a un flujo constante de 550,000 millones de pesos diarios. La administración actual sumó más de 15,000 millones adicionales. Con esto, la inversión histórica acumulada supera los 40,000 millones de dólares. Esta trayectoria se refleja en los montos anuales ejecutados: 2013 (RD$95,691M), 2014
(RD$105,870M),
2015
(RD$115,866M), 2016 (RD$127,249M), 2017
(RD$142,249M), 2018 (RD$152,362M),
2022 (RD$169,238M), 2020 (RD$201,501M), 2021 (RD$186,774M), (RD$226,067M), 2023 (RD$250,410M), 2024 (RD$290,760M), 2025 (RD$315,400M) y 2026 (RD$332,030M/gasto proyectado).
Pese a esta inyección sin precedentes, el 92% del presupuesto se destina al gasto corriente. Se priorizan las remuneraciones y los programas de apoyo. En contraste, la inversión de capital para modernizar infraestructuras y laboratorios promedia apenas un 8%. Este desequilibrio financiero y las trabas administrativas generaron otro problema. El Ministerio de Educación acumula una deuda superior a los 4,000 millones de pesos con ingenieros contratistas por obras escolares realizadas. Además de mostrar un déficit acumulado de más de 28,000 aulas.
A esto se suma la ineficacia en la ejecución por trabas burocráticas y limitaciones gerenciales. Por ello, los estudiantes dominicanos ocupan los tramos más rezagados de América en ciencias, matemáticas y lectoescritura según las mediciones PISA. En estas evaluaciones a jóvenes de 15 años y de séptimo grado, el país se ubica al final de la región, únicamente por encima de Haití.
Esta crisis se manifiesta desde las etapas iniciales. Al evaluar a los niños de tercero y sexto de primaria, no hay avances; se constata un retroceso. El problema empeoró con los trastornos y gastos extraordinarios derivados de la pandemia de COVID-19.
Esta deficiencia genera un desfase cognitivo alarmante. Un alumno local cuenta con hasta cinco veces menos años educativos efectivos de calidad frente a naciones vecinas como Chile o Uruguay. Además, adquiere hasta ocho veces menos conocimientos que un estudiante promedio de potencias desarrolladas como
Singapur, Finlandia, Japón o Corea del Sur. Esto convierte a los adolescentes dominicanos en los que presentan mayores deficiencias cognitivas en todo el continente.
Ante este atolladero, el dirigente recalca que resulta imperativo elevar drásticamente la capacitación docente. Los maestros necesitan una formación rigurosa y permanente que responda a las exigencias actuales. La estrategia debio priorizar desde el inicio la formación de los formadores. Esto implica preparar masivamente a los maestros con maestrías en educación, neurociencia educativa, neuropedagogía y psicopedagogía.
El presidente del PND señala que la solución exige tres pilares fundamentales: cambiar por completo el modelo epistemológico ante una época donde ha cambiado la forma de pensar la realidad, despolitizar la gestión escolar y garantizar una capacitación docente
al más alto nivel.
